Las finales no suelen regalar invitaciones. Hay que ganárselas. Y Huirapuca lo hizo de la manera que mejor conoce: dominando el contacto, imponiendo condiciones con el pack y desgastando a un rival que nunca terminó de sentirse cómodo. Así construyó el 25-19 sobre Tucumán Rugby y volvió a una definición después de cuatro años para meterse en la final del Anual. La última había sido en 2022, cuando levantó el Regional del NOA. Ahora buscará repetir la historia frente a Natación y Gimnasia.

El comienzo no fue sencillo. Tucumán Rugby encontró los primeros puntos con el pie de Octavio Berarducci y durante varios minutos pareció controlar el desarrollo. Huirapuca, sin embargo, nunca perdió la calma. Igualó mediante un penal de Juan Manuel Molinuevo y, aunque volvió a quedar abajo, empezó a trasladar el partido hacia el terreno donde más cómodo se siente: el contacto.

Cada formación fija comenzó a inclinar la balanza. Cada scrum y cada maul fueron desgastando a Tucumán Rugby. En ese contexto apareció el hooker Enzo Gutiérrez para apoyar el primer try de la tarde y dar vuelta el marcador.

 Santiago Paz Posse, de Tucumán Rugby, aprovechó otro avance para poner al “Verdinegro” arriba en el marcador y seguir en la pelea por el pase a la final.

Antes del descanso volvió a aparecer Gutiérrez para apoyar su segundo try y estirar la ventaja hasta el 15-13. La diferencia todavía era corta, pero el desarrollo mostraba otra cosa. Huirapuca había logrado imponer el ritmo que buscaba, mientras Tucumán Rugby debía multiplicar esfuerzos para sostenerse dentro del partido.

El complemento profundizó esa tendencia. Tucumán Rugby desperdició un penal que le hubiera permitido acercarse y Huirapuca no dejó pasar la oportunidad. A los 16 minutos, un maul avanzó con la potencia que había caracterizado toda la tarde al pack concepcionense y Gutiérrez completó su hat-trick para apoyar el try que terminó siendo decisivo.

Los “Verdinegros” intentaron reaccionar con los penales de Tomás Witte, pero nunca lograron modificar el desarrollo. Huirapuca siguió encontrando respuestas en la obtención, dominó el contacto y administró la diferencia con inteligencia hasta el pitazo final.

No fue una clasificación construida desde una inspiración pasajera. Fue la consecuencia de una identidad que apareció en el momento justo. Huirapuca ganó donde suelen definirse los partidos más cerrados: en el desgaste, en el trabajo silencioso del pack y en la capacidad para imponerse físicamente.

Cuatro años después volverá a jugar una final. Del otro lado estará Natación y Gimnasia, uno de los equipos más regulares de la temporada. El Anual tendrá una definición entre dos equipos que llegan convencidos de su identidad y con argumentos suficientes para soñar con el título.